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Cuando el sol argentino resplandece sobre el desierto qatarí

Se acabó el primer mundial en el Medio Oriente con Messi levantando el Trofeo de la Copa de FIFA y con el Besht (vestimenta qatarí de gala) sobre sus hombros, como gran símbolo de honor y de grandeza para los árabes del Golfo Pérsico.

El sol de la bandera de Argentina con la cara de Messi brilló sobre Qatar, aquel desierto que se quiso transformar en un paraíso atractivo para el mundo, al recibir el torneo con más audiencia cada cuatro años.



Para Qatar nunca fueron importantes -desde mi punto de vista- las críticas que recibió desde 2010, año en que le fue asignado el Mundial del 2022; Qatar reconoció que es una cultura diferente y pidió al mundo que se le respete, así como Qatar respetó las culturas de 32 naciones y más.

Justo en este momento, lo anterior ya no importa; sin embargo, quiero rescatar dos puntos a reflexionar: el futbol en Qatar 2022 logró hacernos ver imágenes que hace poco eran inaceptables. Para los musulmanes ver a Emmanuel Macron al lado del Emir de Qatar bajo la mirada de todo el mundo era, hace menos de dos años, ¡una herejía!

En octubre 2020 el presidente francés expuso un plan para combatir el “separatismo”, considerando que el Islam es “una religión que está en crisis hoy en día”, planteando la necesidad de “liberar el Islam en Francia de las influencias extrajeras”.

Las palabras del presidente francés, en su momento, pusieron al mundo islámico en su contra; gran ejemplo fue cuando el presidente turco declaró: “Macron tiene problemas mentales”. Y así todo el mundo musulmán consideraba que Macron era el “aliado” del diablo.

Este domingo, Macron paseaba en el Estadio Lusail entregando los trofeos, junto al Emir de Qatar; Macron está en el país criticado por el supuesto apoyo al terrorismo islámico, lo que han señalado líderes europeos, mientras que las autoridades de Qatar recibieron con los brazos abiertos a quién –prácticamente- quiere reestructurar el Islam en Francia.

¿Será que la fiebre mundialista ha hecho un milagro, o simplemente que el gas de Qatar, hoy en día, es más importante que toda postura geopolítica?¿Podría Qatar 2022 ser el final feliz del sueño árabe o el inicio de una era en la que la cultura del desierto busca expandirse a todo el planeta? Sinceramente no lo sé.

Lo que sí puedo asegurar, basándome en criterios propios, es que la primera etapa para entrar a la esfera global es establecer sociedades y gobiernos laicos; no importa lo que inviertas en estrategias mediáticas o deportivas, no basta con que compres todos los estadios del mundo, lo importante es la tolerancia y el respeto al otro; así mismo, es fundamental creer en verdad que la religión es un asunto íntimo y personal, que nunca puede ser una forma de gobernar o de hacer justicia sobre laicos, ateos o creyentes de otras religiones.

No hay forma de saber cómo se comportarán las civilizaciones modernas ante el fanatismo religioso; estoy seguro que el deporte y el futbol son una forma irrevocable se acercar las culturas e intercambiar puntos de vista, siempre y cuando no caigamos en la trampa del uso del deporte para estructurar propagandas políticas, sociales e incluso religiosas.

El mundo árabe seguirá apostando al deporte, según lo que estamos viendo, pero al mismo tiempo sigue aferrado a la cultura de la razón divina, algo que me preocupa; estamos viviendo en la gran sociedad red. Usémosla para conocernos y para saber que la verdad no está en lo que los demás dicen. La verdad es tuya, es personal, única e increíblemente emocionante.

¡Felicidades para Argentina!

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